El Papiro de Derveni: el libro más antiguo de Europa

El papiro de Derveni es un rollo de papiro que contiene el comentario de un poema órfico datado en el siglo IV a.C., lo que lo convierte en una fuente esencial para conocer la religión griega de época clásica
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El papiro de Derveni y su relación con el orfismo
Maider Chacón Iriarte | Dom, 1 Feb 2026 - 16:51
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A mediados del siglo XX apareció en una tumba macedonia un rollo carbonizado que cambiaría lo que sabíamos sobre la filosofía griega antigua. El Papiro de Derveni, fechado en el siglo IV a.C., no es solo el manuscrito europeo más antiguo conservado: abre una ventana directa al pensamiento órfico y a las corrientes intelectuales que precedieron a Platón. Un documento que, contra toda probabilidad, sobrevivió al fuego y al tiempo.

¿Qué es exactamente y por qué importa tanto?

Origen e historia

¿Qué contiene exactamente este papiro? Un comentario sobre un poema que se atribuía a Orfeo, una teogonía —es decir, un relato del nacimiento de los dioses— que explica cómo se formó el cosmos según la tradición mistérica. El texto resulta excepcional porque en él confluyen tres mundos distintos: el religioso, el filosófico y el de la exégesis textual. El autor —seguramente un iniciado en los misterios órficos con sólida formación intelectual— propone lecturas alegóricas de textos sagrados. Para su época, esto resultaba sorprendente.

Relevancia cultural y cronológica

La importancia de este manuscrito va mucho más allá de su antigüedad. Nos permite observar algo que estaba ocurriendo en Grecia: los pensadores presocráticos comenzaban a mirar la religión tradicional de otra manera, con mayor distancia crítica. Ya no bastaba con aceptar los mitos tal cual llegaban de la tradición oral. Se les empezaba a dar vueltas, a buscarles sentido racional.

Como documento escrito, resulta extraordinario para entender cómo evolucionó la transmisión de textos en el mundo antiguo. Pero hay algo más: estamos ante el primer ejemplo conocido de crítica literaria en Occidente. Las técnicas interpretativas que emplea el autor anónimo sorprenden por su refinamiento, especialmente considerando la época.

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Fragmentos del papiro de Derveni

El contexto histórico

El siglo IV a.C. trajo transformaciones profundas al mundo griego. Macedonia ascendía como potencia bajo Filipo II, y después lo haría aún más con Alejandro. La zona donde apareció el papiro vivía una intensa helenización cultural.

El pensamiento presocrático había preparado ya el terreno para la revolución intelectual que culminaría con las grandes escuelas atenienses. Las enseñanzas órficas, transmitidas tradicionalmente de boca en boca dentro de círculos cerrados de iniciados, empezaban a ponerse por escrito y a ser analizadas. El comentarista del papiro conocía claramente las ideas de Heráclito —su influencia se detecta en varias interpretaciones—, lo que revela la densa red de conexiones entre corrientes religiosas y filosóficas de aquel periodo.

El hallazgo de 1962

La excavación en Derveni

El descubrimiento tuvo lugar en Derveni, unos diez kilómetros al noroeste de Tesalónica. Y no fue planificado. Surgió como excavación de urgencia mientras se construía una carretera hacia el norte de Grecia.

Mientras trabajaban, los operarios se toparon con un cementerio que nadie esperaba encontrar. Había tumbas de época macedonia, y algunas guardaban ajuares de una riqueza llamativa. Entre todas ellas, una sobresalía: la llamada tumba B. Dentro apareció una corona de oro, junto con otros objetos valiosos. Quien estuviera enterrado allí no era cualquiera.

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Mosaico de Orfeo, figura central del orfismo del papiro de Derveni

Circunstancias del descubrimiento del libro más antiguo de Europa

Sobre los restos de una pira funeraria apareció el rollo, completamente carbonizado. La tumba pertenecía probablemente a un noble macedonio que fue incinerado junto con sus posesiones, el papiro entre ellas. Y aquí viene lo paradójico: la carbonización, en lugar de destruir el documento, lo preservó. El fuego permitió que sobreviviera más de dos mil años.

Cuando lo encontraron, el papiro estaba fragmentado en 226 pequeños trozos quemados. Estos restos, tan frágiles tras siglos bajo tierra, necesitaban atención urgente. Exponerlos al aire podía acelerar su deterioro en cuestión de horas.

Primeras reacciones científicas

El hallazgo provocó reacciones encontradas. Entusiasmo ante lo que podía ser el manuscrito griego más antiguo jamás recuperado. Aunque también preocupación, porque el documento estaba hecho pedazos. ¿Habría manera de sacarle algo en claro a aquellos fragmentos calcinados?

Los primeros especialistas afrontaron un doble desafío: reconstruir físicamente el documento a partir de los fragmentos dispersos y descifrar un texto que, como se vería después, aludía a tradiciones religiosas poco documentadas y empleaba un lenguaje técnico propio del pensamiento órfico y presocrático.

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Fragmentos del papiro de Derveni

El contenido: orfismo y filosofía presocrática

El poema atribuido a Orfeo

El papiro ofrece un comentario sobre una teogonía atribuida a Orfeo, con diferencias notables respecto a la versión más difundida de Hesíodo. El poema probablemente arrancaba con Zeus recibiendo consejos de Noche sobre cómo afianzar su poder cósmico. A continuación se describía cómo Zeus engullía el falo de Urano —identificado con el primer principio divino—, absorbiendo así toda la creación anterior y regenerándola. Quedaba establecido como soberano absoluto del cosmos.

El comentarista cita versos del original y los analiza buscando significados ocultos tras el lenguaje mítico. Gracias a este comentario podemos reconstruir parcialmente un poema órfico que de otro modo habría desaparecido por completo.

Las interpretaciones presocráticas

Aquí está uno de los aspectos más revolucionarios del texto. El autor anónimo conoce las teorías de Heráclito, Anaxágoras y Diógenes de Apolonia, y las aplica para explicar los símbolos religiosos del poema mediante conceptos filosóficos naturalistas.

Zeus no aparece como simple deidad antropomórfica: representa el principio organizador del cosmos, equiparable al Nous de Anaxágoras o al Aire inteligente de Diógenes de Apolonia. Océano se equipara con el aire, Kronos con la mente. Este método alegórico transforma un relato mitológico tradicional en una elaborada alegoría cosmológica.

El papiro documenta, de hecho, uno de los primeros esfuerzos por hacer dialogar mito y razón. El comentarista tiende un puente —quizá sin saberlo— entre dos formas de explicar el mundo que muchos consideraban incompatibles.

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Orfeo, figura central del orfismo

La cosmovisión órfica

El orfismo giraba en torno a la figura del legendario poeta Orfeo y ofrecía una religiosidad distinta a la olímpica oficial, más intimista y preocupada por el destino del alma. En el comentario del papiro aparecen varios de sus rasgos característicos: la idea de que el cosmos atraviesa ciclos de destrucción y renacimiento, la importancia de los ritos purificadores, y una visión particular de lo que le ocurre al alma tras la muerte.

Para el comentarista, el mito cosmogónico no era mera fantasía. Lo leía como un mapa cifrado de la realidad. Según su interpretación, cuando el poema hablaba de los dioses actuando, describía en realidad procesos físicos del universo. El lenguaje mítico ocultaba verdades que solo los iniciados —o los lectores atentos— podían descifrar.

Alberto Bernabé y su contribución

Trayectoria académica

Alberto Bernabé, catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, lleva décadas estudiando la religión y la literatura de la Grecia arcaica. Su interés por las tradiciones órficas le convirtió en uno de los mayores especialistas en este campo. Ha sabido combinar rigor filológico con una mirada abierta a enfoques de otras disciplinas, lo que le ha permitido trabajar con textos fragmentarios y difíciles que otros consideraban casi inabordables.

Entre sus publicaciones destacan ediciones críticas de textos preplatónicos y una recopilación de la poesía épica griega arcaica. Lo que distingue su trabajo es que no se limita al análisis lingüístico: incorpora perspectivas de la antropología, la historia de las religiones y la filosofía antigua.

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Fragmentos del papiro de Derveni expuestos en el Museo de Tesalónica

Aportaciones al estudio del papiro de Derveni

Su trabajo con el Papiro de Derveni ha dejado huella. Colaboró en la edición crítica del texto, y su conocimiento profundo tanto del griego antiguo como de las tradiciones órficas le permitió proponer lecturas que despejaron pasajes hasta entonces incomprensibles.

Bernabé puso de relieve cómo el comentarista antiguo usaba la alegoría para conectar la religión tradicional con las ideas de los filósofos presocráticos. En sus análisis lingüísticos detectó, por ejemplo, ecos claros de Heráclito, lo que ayuda a entender mejor el entramado intelectual de la Grecia del siglo IV a.C.

Uno de sus logros más notables ha sido reconstruir, a partir de las citas dispersas en el comentario, el poema órfico original. Gracias a este trabajo, los estudiosos disponen hoy de una visión más clara de cómo era una teogonía atribuida a Orfeo.