El nacimiento del Islam en el siglo VII no fue solo otro capítulo en la historia de las religiones. Fue un terremoto cultural que sacudió los cimientos de sociedades enteras, desde las arenas de Oriente Próximo hasta las costas del Norte de África. Y todo comenzó con un hombre, en una cueva, recibiendo un mensaje que cambiaría el destino de millones de seres humanos en todo el mundo.
¿Cómo surgió el Islam y cuál fue el papel de Mahoma en sus orígenes?
¿Quién fue Mahoma y cuál era su contexto en la península árabe?
La Meca alrededor del año 570. Un bebé nace en el seno de los Banu Hashim, parte de la poderosa tribu Quraysh. Ese niño era Muhammad —o Mahoma, como suele transcribirse en español—. Mahoma perdió a su padre antes de nacer y a su madre cuando apenas tenía seis años. Su abuelo Abd al-Muttalib lo acogió, y cuando este murió, su tío Abu Talib tomó las riendas. Una infancia marcada por la pérdida que sin duda endureció su carácter.
La Meca de aquellos días erala ciudad más cosmopolita de Arabia: un bullicioso centro comercial donde las caravanas iban y venían, cargadas de especias, sedas y noticias del mundo exterior. Los beduinos y nómadas llegaban con sus propias historias y dioses. La Kaaba, el santuario de la piedra negra sagrada, ya existía entonces, pero estaba repleta de ídolos de diferentes tribus. Entre todo este caos religioso, también había comunidades judías y cristianas que hablaban de un solo Dios. Un joven Mahoma escuchaba, observaba, aprendía. A los 25 años, dio un paso que cambiaría su vida: se casó con Jadiya, una comerciante exitosa que tenía 40 años. Ella no solo sería su esposa, sino su roca, su primera creyente cuando el mundo entero parecería volverse en su contra.
¿Cómo recibió Mahoma las primeras revelaciones del Corán?
Llegamos al año 610. Mahoma tiene ya 40 años y algo lo inquieta profundamente. Ve la corrupción, la desigualdad, el culto vacío a cientos de ídolos. Busca respuestas. Como muchos buscadores espirituales de su época, se retira a meditar. Su lugar favorito: una cueva llamada Hira en el Monte de la Luz. Y entonces ocurre lo impensable.
Una noche, mientras meditaba en la oscuridad de la cueva, una presencia lo envuelve. El Arcángel Gabriel —Yibril en árabe— aparece ante él con una orden contundente: "¡Iqra!" (¡Lee!). Mahoma, aterrorizado, responde que no sabe leer. Pero el ángel insiste, lo abraza con fuerza hasta casi asfixiarlo, y de nuevo ordena: "¡Lee!". Las palabras fluyen entonces, las primeras líneas de lo que se convertiría en el Corán. Mahoma baja de la montaña temblando, corre a casa de Jadiya, quien lo envuelve en mantas mientras él tiembla diciendo "¡Cúbreme, cúbreme!".
Los primeros conversos forman un círculo íntimo: Jadiya, por supuesto, que nunca dudó ni un segundo; Ali, su primo adolescente que vivía con ellos; Abu Bakr, su mejor amigo, un comerciante respetado que pondría su fortuna al servicio de la nueva fe. Al principio todo era secreto, reuniones clandestinas, susurros de un Dios único en una ciudad que vivía del negocio de los múltiples dioses. Pero cuando Mahoma comenzó a predicar públicamente los líderes de La Meca no estaban nada contentos. Su mensaje amenazaba todo: el poder, el dinero, las tradiciones. La persecución comenzó, brutal e implacable.
¿Por qué se considera el año 622 (la Hégira) como un punto crucial en el origen del Islam?
Si hay un momento que define el "antes y después" en la historia islámica, ese es el año 622. Los musulmanes lo llaman la Hégira, la Gran Emigración.
La situación en La Meca se había vuelto insostenible. Los líderes tribales habían decidido que Mahoma debía morir. El plan era sencillo y brutal: jóvenes de diferentes clanes lo asesinarían atacando simultáneamente, diluyendo así la responsabilidad y evitando una guerra de venganza. Pero Mahoma, advertido según la tradición por revelación divina, escapa en la noche junto a Abu Bakr. Se esconden en una cueva mientras sus perseguidores pasan de largo —cuenta la leyenda que una araña tejió su tela en la entrada y una paloma hizo su nido, dando la impresión de que nadie había entrado en mucho tiempo—.
Yathrib, que pronto sería rebautizada como Medina ("la Ciudad del Profeta"), los esperaba con los brazos abiertos. Allí, Mahoma no sería solo un predicador perseguido. Se convertiría en legislador, juez, líder militar y espiritual. Redactó lo que algunos consideran la primera constitución escrita de la historia, estableciendo derechos y deberes para todos los habitantes de Medina, incluyendo a las tribus judías. El calendario islámico comienza en este año porque marca el nacimiento real de la comunidad musulmana como entidad política y social. Ya no eran solo un grupo de creyentes dispersos; ahora eran una umma, una nación unida por la fe.
¿Cuáles son las principales creencias del Islam que se establecieron en sus primeros tiempos?
¿Qué principios fundamentales introdujo el Islam como religión monoteísta?
El corazón del Islam late con una verdad simple pero revolucionaria: "La ilaha illa Allah, Muhammad rasul Allah" —No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta—. En una sociedad donde cada tribu tenía sus propios dioses, donde la Kaaba albergaba 360 ídolos, esta declaración era una auténtica revolución.
Los musulmanes creen que su profeta no vino a inventar una religión nueva, sino a restaurar la fe original de Abraham. Ven a Mahoma como el último eslabón de una cadena que incluye a Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús. Es como si Dios hubiera estado enviando el mismo mensaje una y otra vez, pero los humanos seguíamos distorsionándolo, hasta que llegó la revelación final, el Corán, que según los musulmanes permanecería inalterado hasta el fin de los tiempos.
Pero el Islam no se queda en la teología abstracta. Establece cinco pilares prácticos que estructuran la vida del creyente: declarar la fe, rezar cinco veces al día, ayunar durante Ramadán (un mes entero de ayuno diurno que enseña autodisciplina y empatía con los hambrientos), dar limosna obligatoria a los necesitados (no es caridad opcional, es un deber), y peregrinar a La Meca al menos una vez en la vida si tienes los medios. Estos pilares crean un ritmo de vida, una comunidad de práctica que trasciende fronteras y culturas.
¿Cómo se compiló el Corán como libro sagrado del Islam?
El Corán no cayó del cielo como un libro terminado. Durante 23 años, las revelaciones llegaron a cuentagotas, a veces respondiendo a situaciones específicas, otras veces estableciendo principios eternos. Los compañeros de Mahoma las memorizaban —la cultura árabe tenía una tradición oral impresionante— y algunos las escribían en lo que tenían a mano: pedazos de cuero, omóplatos de camello, hojas de palma.
Cuando Mahoma murió en 632, el pánico cundió. ¿Qué pasaría si los memorizadores morían? En la batalla de Yamama, un año después, murieron muchos de los que conocían el Corán de memoria. Abu Bakr, el primer califa, tomó una decisión crucial: había que reunir todo en un solo manuscrito. Zayd ibn Thabit, que había sido secretario personal del Profeta, recibió la monumental tarea. No fue fácil. Cada verso debía ser verificado por al menos dos testigos que lo hubieran escuchado directamente de Mahoma. Imagínate el trabajo detectivesco.
Pero el verdadero héroe de esta historia fue Uthmán, el tercer califa. Unos 20 años después de la muerte del Profeta, el imperio islámico se había expandido enormemente, y comenzaron a surgir variaciones en la recitación del Corán. Uthmán tomó una decisión audaz y controvertida: estableció una versión oficial basada en el manuscrito de Abu Bakr, hizo copias y las envió a las principales ciudades, ordenando quemar todas las demás versiones. Algunos lo criticaron entonces, pero su acción preservó la unidad del texto coránico. El Corán que leen los musulmanes hoy, organizado en 114 suras, es esencialmente el mismo que Uthmán estandarizó hace casi 1,400 años.
¿Qué relación tiene el Islam temprano con el judaísmo y otras religiones de la época?
La relación del Islam con las otras religiones es tan estrecha como compleja. Por un lado, el Corán está lleno de historias bíblicas. Abraham construyendo la Kaaba con su hijo Ismael, Moisés enfrentándose al Faraón, María dando a luz a Jesús bajo una palmera. Los musulmanes llaman a judíos y cristianos "Gente del Libro", reconociendo que también recibieron revelaciones divinas.
Al principio, las similitudes eran notables. Los musulmanes rezaban mirando hacia Jerusalén, igual que los judíos. Observaban un ayuno similar al Yom Kippur. Las leyes dietéticas tenían paralelos evidentes. Mahoma esperaba que los judíos de Medina lo reconocieran como profeta, como continuación natural de su propia tradición. Cuando esto no sucedió, la desilusión fue profunda. La dirección de oración cambió de Jerusalén a La Meca, marcando simbólicamente la independencia del Islam como religión distinta.
Con el politeísmo árabe, la ruptura fue total y sin compromisos. Cuando Mahoma finalmente conquistó La Meca en 630, su primer acto fue entrar en la Kaaba y destruir personalmente los ídolos, declarando "La verdad ha llegado y la falsedad ha perecido". Pero muchos rituales preislámicos sobrevivieron, reinterpretados. La peregrinación mantuvo elementos como dar vueltas alrededor de la Kaaba, correr entre las colinas de Safa y Marwa, arrojar piedras a los pilares. Solo que ahora estos actos conmemoraban la historia de Abraham y su familia, no a los antiguos dioses. Es como si el Islam hubiera tomado los recipientes antiguos pero los hubiera llenado con un vino nuevo.
¿Cómo se produjo la expansión del Islam tras la muerte de Mahoma en 632?
¿Qué conflictos surgieron sobre la sucesión tras la muerte del Profeta? El surgimiento de las primeras ramas del Islam
Junio del 632. Mahoma muere en los brazos de su esposa favorita, Aisha, en Medina. Y entonces se desató el caos. El Profeta no había nombrado un sucesor claro. ¿Cómo podría haberlo hecho? Él era el sello de los profetas, el último mensajero. No habría otro después de él. Pero alguien tenía que liderar a la comunidad, y ahí comenzaron los problemas que resuenan hasta hoy.
Un grupo de mecanos influyentes se reunió rápidamente y eligió a Abu Bakr, el viejo amigo y suegro del Profeta. Parecía la elección obvia: había sido el primero en creer, había acompañado a Mahoma en la Hégira, había dirigido las oraciones cuando el Profeta estaba enfermo. Pero no todos estaban contentos. Ali, primo y yerno de Mahoma, casado con su hija Fátima, tenía sus propios partidarios. Algunos argumentaban que Mahoma había señalado a Ali como su sucesor en Ghadir Khumm, durante su última peregrinación. "¿No dijo acaso 'De quien yo sea su mawla, Ali es su mawla'?", preguntaban. Pero, ¿qué significaba exactamente "mawla"? ¿Amigo? ¿Protector? ¿Sucesor? El debate continúa hasta nuestros días.
Esta disputa inicial plantó las semillas de lo que se convertiría en la gran división del Islam entre suníes y chiíes. Es fascinante cómo un desacuerdo sobre sucesión política se transformaría en diferencias teológicas profundas que perduran catorce siglos después. Los primeros cuatro califas —Abu Bakr, Umar, Uthmán y finalmente Ali— son conocidos por los suníes como los "califas rectamente guiados", pero para los chiíes, los primeros tres fueron usurpadores del derecho legítimo de Ali.